martes, 16 de junio de 2009

CAPITULO QUINCE

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Cuando desperté estaba en una habitación oscura junto con otros tres cuerpos más, pude divisar mi mochila y la de Shane en un rincón fuera de mi alcance, aunque en realidad no tenía nada en ella para poder usar en esto casos. Si salía de esta me sacaría la licencia de armas y me compraría una Sig-Sauer o una Beretta 92 con balas de plata.

- ¡Dawn! ¿Estás bien? – la familiar voz de Josh recorrió mi cuerpo como una descarga eléctrica, estimulándome lo suficiente para intentar incorporarme. No pude moverme mucho, estaba encadenada a la pared, pude ver que Shane, y quien imaginé que sería su padre, también estaban encadenados. Josh, sin embargo, estaba atado a una silla casi en el centro de la habitación.

- ¿Estás bien? – mi voz sonó quebrada y rota, algo más que afónica, como el día después de una fiesta.

- Sí ¿Qué le pasó a tu voz? – Preguntó, luego antes de que le contestara añadió – no contestes, te harás daño.

- Te preguntarás qué haces aquí ¿no? – le dije con mi sucia voz y sintiéndome culpable.

- En realidad no – dijo sorprendiéndome por completo – esa tal Riley me ha mantenido informado de todo – dijo lanzando una mirada envenenada a Shane que todavía estaba inconsciente – sé lo que eres y lo que son ellos – apuntó señalando con su barbilla en dirección a Shane y su padre.

- No podía contártelo, perdóname – le supliqué.

- No pasa nada, lo entiendo – era cierto que Josh siempre había sido muy comprensivo, y en estos momentos agradecí mucho esa característica que tanto me había sacado de mis casillas en otros momentos. No estaba muy demacrado, así que asumí que por lo menos le estaban alimentando, volver a verle incendió un fuego dentro de mi corazón. Le quería demasiado, no estaba segura si era solo como amiga o como algo más.

Shane comenzó a moverse y mi corazón empezó a relajarse, esperé a que se centrara un poco y cuando levantó la cabeza le llamé.

- Shane ¿Cómo te encuentras? – pregunté.

- Bien, aunque veo que te han fastidiado la garganta – muy observador por su parte. Después empezó a llamar a su padre, el Sr. Darkness no reaccionaba.

- Supongo que ese – dijo mirando a Josh - es tu humano ¿no? – las miradas entre Josh y Shane podrían incendiar un bosque entero. La testosterona se podía ver flotar en el aire.

- Tenemos que salir de aquí – dije

- ¿Cómo propones que lo hagamos? – preguntó Shane mientras tironeaba con las cadenas.

- Joder, eres un vampiro, rompe las cadenas – le dije poniéndome cada vez más nerviosa. Podía sentir el mal que se escondía detrás de la puerta de la prisión.

- Es plata, no puedo – me explicó mientras observaba atentamente la sala. Josh se mantenía en silencio.

- No me puedo creer que Hugo y Riley estén implicados en esto – dije, más para mí misma que a nadie en particular.

- ¡Joder! – Gritó Shane – La directora nos ha traicionado.

- No lo creo hijo – dijo el padre de Shane, que se había despertado – ella no haría algo así, la ha debido de ocurrir algo malo.
- No papá, nos ha traicionado, estoy seguro, ¿Cómo nos han localizado entonces?

- No lo sé, pero confío en ella – dijo su padre. Se parecían mucho físicamente, pero el Sr. Darkness no parecía ser arrogante y calculador como su hijo.

- Tengo una idea – dijo Josh. Todos nos giramos para mirarle – no me miréis así, no soy ningún estúpido y aunque no tenga “poderes” – lo dijo como un insulto – sé que hay un clavo en esa pared que puedo utilizar para soltarme, luego soltaros a vosotros será lo más complicado.

- Pues suéltate tú y márchate – escupió Shane.

- No me iré sin Dawn – dijo Josh encarándole.

En ese momento capté por el rabillo del ojo un movimiento extraño en la esquina de las mochilas y cuando giré la cabeza pude ver como de mi mochila salía un extraño, pero no desconocido, humo negro que poco a poco se iba materializando en una persona. Había visto esa transformación antes y no me equivocaba.
Evan Shadows apareció frente a nosotros con una sonrisa muy orgullosa en su demacrada cara.

- Me manda la directora, ya la he avisado telepáticamente de donde estamos, ahora vamos a sacaros de aquí – dijo mientras me guiñaba un ojo. Nunca pensé que me haría feliz ver a Evan, pero ahí estaba yo, sonriéndole como si fuera mi única esperanza. Espera, me dije a mi misma, él era nuestra única esperanza.

Desató a Josh de la silla, pero luego se derrumbó en el suelo agotado.

- ¿Estás bien? – Le preguntó el Sr. Darkness - ¿Hace cuánto que no te alimentas? – le interrogó al percatarse de su lamentable estado.

- Casi dos días – respondió mientras intentaba levantarse del suelo. Había estado metido en mi mochila desde el día que nos marchamos de SubMundo, y juraría que había usado sus últimas reservas de energía para volver a su estado normal – yo no he tenido la misma suerte que Shane – dijo con una pícara y molesta sonrisa en su cara. ¡Oh dios mío! Había oído todo lo que Shane y yo habíamos hecho en el zulo de la directora. Mi cara se tornó roja, pude captar la mirada enfadada de Josh y ver por el rabillo del ojo como Shane arrugaba el ceño con fastidio.

- Muy bien, aliméntate – le dije sin pensármelo dos veces. El sonrió y se acercó a mí tambaleante.

- ¡No! – exclamaron Shane y Josh al unisonó.

- Aliméntate de mí – dijo Josh.

- No quiero ofender – contestó Evan mirando ceñudo a Josh – pero he oído que su sangre es mucho más poderosa ¿verdad Shane? – preguntó volviendo la mirada hacia Shane, que se había levantado del suelo.

- ¿Queréis dejaros de gilipolleces? – pregunté con mi voz cada vez más rota y descompuesta – muerde de una puta vez y salgamos de aquí.

- Creo que voy a hacer caso a tu humano – dijo Evan sonriéndome y dejándome atónita – le morderé a él, si algún día voy a morderte, prefiero que sea… de otra manera – Evan se acercó vacilante a Josh y sin previo aviso le alzó la muñeca y mordió. Josh no se quejó. Permaneció impasible mientras sus ojos encontraban los míos.
Evan no tardó mucho en parar de beber, sabía tan bien como nosotros que no debía dejar a Josh muy débil si quería que todos saliéramos vivos de nuestra prisión.
Después hizo algo realmente increíble, se convirtió en llave, y Josh le ayudó a meterse por las cerraduras de nuestras cadenas para abrirlas.
Cuando estuve suelta me lancé a los brazos de Josh casi llorando y sin pensármelo dos veces le besé. Josh, al principio algo sorprendido, me agarró por la cintura y profundizó en nuestro primer beso. Se sentía cálido y confortable, pero no se pareció nada a la vez que Shane y yo nos habíamos besado, no había pasión. En ese momento no me importaron las consecuencias.
Cuando me separe de él pude ver a Shane y Evan que me miraban atónitos y no muy felices.

- Lo siento – le dije a Josh – ha sido un impulso.

- No te disculpes, he soñado con esto muchas veces – dijo este mientras me apartaba de él y ponía distancia entre nuestros cuerpos.

- ¿Qué hacemos ahora? – dijo el práctico Sr. Darkness para romper el silencio incómodo que nos había inundado.

- ¿Alguna idea? – pregunté.

- Sí, lo primero curar tu voz – dijo mientras miraba a su hijo esperando su aprobación.

- ¿Cómo? – pregunté. El Sr. Darkness sonrió a su hijo, que se había puesto rojo, no sabría decir si avergonzado o cabreado. El padre de Shane no tendría más de treinta años cuando decidió parar de envejecer, parecía su hermano mayor

- Espero que a mi hijo no le importe demasiado – me dijo con una sonrisa – ¿me permites besarte? – me preguntó.

- No – dijo Josh que estaba detrás de mí, no le hice caso, aunque pude ver que Shane también votaba en contra.

- ¿Eso me curará? – le pregunté desconfiada.

- Ese es mi don – dijo con un encogimiento de hombros - ¿puedo?

- Si me va a curar la voz haga lo que sea necesario – esas palabras no sonaron tan bien como en mi mente, cualquiera podría haberle dado un doble significado. En ese momento se acerco a mí y me besó con fuerza, no me agarró ni se acercó demasiado, el beso no fue ni mucho menos romántico, sentí un dolor intenso recorrer mi cuello y mis cuerdas vocales. Cuando se separó de mí pude sentir que tenía lágrimas en los ojos y las mejillas estaban húmedas.

- Duele como el demonio – dije con mi voz totalmente curada.

- Por eso es preferible no avisar, así nadie se echa atrás – dijo el Sr. Darkness situándose al lado de Evan.

Organizamos una fila donde yo iría a la cabeza para paralizar o matar lo que se nos pusiera por delante, el padre de Shane cubriría la retaguardia.
Abrimos la puerta, gracias a Dios no estaba cerrada con llave y nada más abrir, sin asegurarme si habría alguien fuera, di el mayor grito que jamás había oído, por el rabillo del ojo pude ver como todos mis compañeros se taparon los oídos poniendo caras de fastidio.
Varios guardias cambiaformas que estaban en el pasillo y venían corriendo hacia nosotros quedaron reducidos a cenizas. Había matado a alguien. El hecho me golpeó como un mazo, pero para mi sorpresa no sentí ningún remordimiento.
Avanzamos por los pasillos atentos a cualquier sonido y de pronto algo amorfo, parecido a un trol, se materializó delante de nosotros. Volví a gritar, pero esta vez no ocurrió nada y la criatura, lo que imaginé que era un Ibliseri, me golpeó fuerte lanzándome contra la pared.
No sentí ningún golpe más y alcé la cabeza para ver lo que sucedía en el pasillo. El Ibliseri estaba manteniéndole la mirada a Shane.
Después de varios minutos que parecieron horas el monstruoso ser se dio la vuelta y nos escoltó por los pasillos.

- ¿Le has doblegado? – pregunté acercándome a Shane.

- Sí – dijo mirándome – tu sangre es más poderosa de lo que imaginé – me inquirió a modo de explicación. Pude leer entre líneas el mensaje, no habría podido hacerlo de no ser por la fuerza de mi sangre que todavía circulaba por su cuerpo.

Durante el camino, el demonio mató a un vampiro y a otros dos Ibliseri, pero nuestra suerte llegó a su fin cuando llegamos a una espaciosa sala llena de hierros y material de construcción. Estábamos en un almacén.

Un rayo de luz azul exterminó a nuestro Ibliseri y todos nos apretamos juntos buscando entre los palés de madera y los hierros a la persona que había lanzado el rayo.
Alguien se materializó a mi lado, menos mal que fui silenciada por la mano de Evan antes de convertir a la directora Black en polvo.

- Es increíble – dijo esta con asombro – Cada vez me sorprende más Srta. Summer – no sabía a lo que se refería, pero tampoco era el momento de preguntar.

- Dejémonos de elogios Victoria – dijo el padre de Shane que se acercaba sonriendo a la directora.

- Auguste, qué placer verte sano y salvo – dijo Black dándole un abrazo.

- ¿Cómo demonios salimos de aquí? – dijo Shane.

- De ninguna manera - dijo una voz conocida que recorrió todo mi cuerpo.

Hugo estaba de pie frente a nosotros con unas orejeras puestas, si hubiese sido en otras circunstancias me habría puesto a reír como una loca.
Una hermosa mujer estaba a su lado y pude sentir cómo desprendía maldad y odio. Era sin duda alguna la Dama Negra y la persona que había fulminado a nuestro Ibliseri.

- ¿Os vais sin venir a visitarme? – dijo con una voz glacial.

- Sí – contesté poniéndome delante de todos mis compañeros.

- La valentía no te va a servir de nada – me escupió las palabras como si fueran veneno.
Entonces grité deseándole la muerte y con toda la ira con la que podía chillar.
Hugo, que estaba a su lado, se convirtió en polvo mientras me miraba con horror y furia, pero ella permaneció impasible. Cuando paré se río.

- No puedes hacerme nada pequeña Banshee, tus poderes no son nada en comparación con los míos – en un movimiento tan rápido que no pude ver, se desplazó a otro sitio y regreso a donde había estado antes, pero esta vez con Josh entre sus brazos – quizás si te conviertes en Furia podrías llegar a igualarme – dijo sonriendo.

- ¡Puta! – le grité con impotencia

La Dama Negra sacó un cuchillo y lo puso en el cuello de mi mejor amigo, Josh era valiente y no había gritado ni se había asustado en ningún momento.

- Vamos, grítame ahora y verás lo que le pasa a tu dulce humano – dijo mientras lamía la cara de Josh. Mi mejor amigo se retorció con repugnancia.

- Devuélvemele – dije

- Pero que inocente eres, ni siquiera as madurado… – dijo riéndose y comenzó a pasar lentamente el cuchillo por el cuello de Josh, la sangre cada vez más abundante goteaba por su ropa.

¿Qué podía hacer? ¿Entregarme? No, no podía entregarme, sería como darle una bomba nuclear para matar cucarachas. Recé y deseé que algo sucediera y poder salvar a Josh a la vez que me salvaba a mi misma de convertirme en un monstruo y entonces mis ojos encontraron los suyos, la pena, el dolor y la tristeza la inundaron a través de mi vínculo, ya lo había hecho con Evan, pero esta vez no funcionó.

- ¿Crees que puedes hacerme daño? Yo soy la pena y el dolor – me gritó, entonces se me ocurrió una idea.

Pensé en los momentos felices que había pasado con Josh y en toda la felicidad, paz y armonía que recordaba, pude ver como la herida de Josh se cerraba y otro golpe de felicidad me inundó. La Dama Negra lanzó a Josh y el cuchillo al suelo, después comenzó a temblar tapándose los ojos, pero no me hacía falta mantener el contacto visual con ella para seguir mandándole ramalazos de felicidad y paz.
Vi a Josh levantarse y tocarse la herida del cuello sorprendido.
El pelo negro de la Dama comenzó a ponerse gris y su estilizada figura comenzó a envejecer, pero entonces el infierno de desató y un halcón se lanzó sobre mí desconcentrándome y tirándome al suelo, luego hubo algunos gritos de sorpresa y pude ver a la Dama parada frente a mí con un escudo azul situado entre las dos. Había envejecido y se veía demacrada, el escudo temblaba, supuse que también había menguado su fuerza.

- Te convertirás en Furia tarde o temprano y serás mía – dijo con su voz de anciana, era muy distinta a la que había usado momentos antes, pero igual de inhumana y fría – y me las pagarás a través de tu seres queridos, yo misma haré que los mates uno a uno – dicho esto una luz cegadora inundó el almacén, haciendo que todos cayéramos de rodillas y nos tapáramos los ojos.
Cuando me incorporé pude verla desaparecer en una nube de humo junto a Riley, que ya había adoptado su forma humana.

No recuerdo nada de lo que ocurrió después, me desmayé agotada.

5 comentarios:

AlAnAe dijo...

estoy super enganchada...como me pille mi jefe...ajjjjjjjj...
PERO ES K ME ENCANTAAAAAAAAAAAA....!!!!

Isabel dijo...

Wuuuuooo!!! Este capitulo estuvo increible!!! A sido una explosión de cosas, Shane, el beso con Josh, la Dama Negra, puff! Pedazo de capitulo!!

De verdad dawn, estoy super pillada con el libro! Muchas gracias x compartir con nosotras lo q escribes =DD

Antonia dijo...

ke intensooo........... me ecanta josh... pobre dawn como se decidira entre shane y josh...

Dawn dijo...

muchas gracias por el apoyo, me encanta que esteis tan metidas en el libro, la segunda entrega sera mucho mas intensa y estoy segura que no solo Dawn estara echa un lio con sus sentimientos, ¡¡¡¡si hasta yo estoy dudando!!!! seguramente vosotras tambien lo hareis

Karina dijo...

Holaa
Me encanto tu historia, es demasiado emocionante, ojala la continues luego, por que vas a tener una nueva fans esperando ansiosa. besos